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La Paz, 2 de julio de 2026 (MSD/UCOM/219).- El Ministerio de Salud y Deportes insta a la población a no automedicarse frente a sospechas de resfriado o gripe común. Esta práctica, lejos de aliviar la enfermedad, puede agravar el cuadro clínico y retrasar una atención médica oportuna que salve vidas.

La influenza es una enfermedad viral, lo que significa que los antibióticos no la curan. El uso indiscriminado de medicamentos sin supervisión médica genera falsas expectativas de mejora y complica y retarda el diagnóstico real.

Cuando una persona toma fármacos por cuenta propia o por recomendación de un vecino o farmacia, se expone a graves peligros:
•  Oculta los síntomas: Un analgésico común puede bajar la fiebre temporalmente, haciendo creer que la persona está mejorando, mientras la infección avanza en los pulmones.
•  Resistencia a los medicamentos: Usar antibióticos para un virus no lo elimina; en su lugar, debilita las defensas del cuerpo y hace que las bacterias se vuelvan inmunes a futuros tratamientos.
•  Efectos secundarios e intoxicación: Las dosis incorrectas, especialmente en niños, pueden causar daños en el hígado o los riñones.

Se debe visitar el centro de salud más cercano si se presentan los síntomas típicos de la influenza para recibir un tratamiento adecuado:
1.    Fiebre alta y repentina (mayor a 38°C).
2.    Tos persistente y dolor de garganta.
3.    Dolores musculares, de cabeza y cansancio extremo.

Los menores de dos años, adultos mayores y personas con enfermedades de base corren un riesgo mucho mayor de desarrollar neumonía. Los padres y cuidadores deben prestar máxima atención a los siguientes signos de emergencia:

El pecho hundido (Tiraje intercostal): Si al bebé se le hunden las costillas o la boca del estómago al respirar significa que está haciendo un esfuerzo extremo para meter aire a sus pulmones. Esto es una emergencia médica inmediata.

Otros signos vitales de alarma en lactantes son:
•  Respiración muy rápida (parece que estuviera agitado o cansado sin motivo).
•  Aleteo nasal: Las fosas nasales se abren de par en par al respirar.
•  Labios o uñas azuladas o pálidas (falta de oxígeno).
•  Rechazo al alimento: El bebé no quiere lactar, comer ni beber líquidos.
•  Somnolencia extrema: Está decaído, cuesta mucho despertarlo o no reacciona a los estímulos.

El Ministerio de Salud y Deportes reitera que el tratamiento para estas patologías y la vacunación para los grupos de riesgo son completamente gratuitos en el sistema público de salud. Asimismo, se exhorta a la ciudadanía a evitar la automedicación y acudir de manera inmediata al establecimiento de salud más cercano ante la presencia de cualquier signo de alarma.

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