La Paz, 23 de marzo de 2026 (MSD/UCOM/081).- En una jornada marcada por el fervor cívico y la memoria histórica, las principales autoridades del Estado Plurinacional de Bolivia, junto a representantes de instituciones públicas y privadas, se dieron cita en la emblemática Plaza Eduardo Abaroa de la zona de Sopocachi para realizar la tradicional entrega de ofrendas florales en conmemoración de los 147 años de la defensa de Calama.
Los actos conmemorativos comenzaron formalmente el viernes 20 de marzo con el traslado de los restos del héroe del Topáter, Eduardo Abaroa, desde la Basílica de San Francisco hasta la plaza que lleva su nombre.
Durante el acto, se recordó el legado de Abaroa que nos recuerda la determinación de “No rendirse jamás” construyendo días mejores para todos los bolivianos y bolivianas. Al igual que la Guerra del Pacífico, que rememora el aprendizaje de no repetir errores del pasado, sino aprender de ellos para avanzar hacia un futuro mejor, la nueva visión del país está enfocada en relaciones maduras y constructivas con nuestros países vecinos.
A diferencia de gestiones pasadas, se reportó que el acto central y el mensaje oficial del primer mandatario tendrían lugar en la localidad fronteriza de Puerto Quijarro, buscando resaltar la importancia de los puertos fluviales y la salida hacia el Atlántico.
Contexto Histórico
El 23 de marzo es la fecha más significativa en el calendario de la reivindicación marítima boliviana, porque conmemora la Batalla de Calama ocurrida en 1879, que fue el primer enfrentamiento armado tras la invasión chilena al litoral boliviano iniciada el 14 de febrero de ese mismo año.
Eduardo Abaroa Hidalgo, se sumó a la defensa junto a Ladislao Cabrera, convirtiéndose en el máximo símbolo de resistencia al negarse a la rendición. Su frase póstuma ante el intimamiento enemigo es recordada como un emblema de la dignidad nacional.
Tras la Guerra del Pacífico (1879-1884), Bolivia perdió 120,000 kilómetros cuadrados de territorio y 400 kilómetros de costa, quedando en una situación de mediterraneidad que el país reclama como una injusticia histórica.















